Recientes estudios ratifican que los niños se acatarran más frecuentemente que los adultos por dos motivos principales:
1. Están más expuestos al contágio del catarro. Los niños son más propensos al contagio porque van al colegio, algunos a la guardería y se relacionan con otros niños en parques y zonas recreativas en las que es más fácil que otros niños con catarro les contagien y
2. Porque los niños tienen su sistema inmunológico en desarrollo y hay micróbios que aun no están en el registro interno del organismo.
Los niños se acatarran el doble que los adultos, sobre todo cuando inician su edad escolar. Los dos primeros años de vida escolar suelen ser muy intensos en enfermedades respiratorias porque los niños llegan a la vida escolar “verdes” inmunológicamente. Pasados estos dos años suele disminuir la cantidad de catarros.
Al contrario de lo que se piensa, los cambios de temperatura en el colegio, al salir de clases al patio, no tienen ninguna relación con el contagio del catarro. Lo contagioso es estar en un áula con varios niños, con poca ventilación y con virus en suspensión. Relacionamos los frios con el catarro pero no hay relación directa alguna, indirectamente, el frio nos obliga a estar en ambientes cerrados más contagiosos.






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