Los resfriados son más frecuentes durante el otoño y el invierno, desde finales de agosto o principios de septiembre hasta marzo o abril pero no tiene nada que ver con el frio en sí mismo. El aumento de la incidencia de resfriados durante la estación fría puede atribuirse al hecho de que la gente está más en casa y cerca de otras personas. Además, muchos de los virus del resfriado se desarrollan en ambientes poco húmedos, haciendo las fosas nasales más secas y más vulnerables a la infección.






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