Además de la utilización de determinados alimentos con acción antivírica e inmunoestimulante, hay algunas pautas que debemos seguir:
Favorecer el descanso. Al estar en la cama y, sobre todo, al dormir se liberan sustancias beneficiosas para el sistema inmunitario. De hecho, es la propia naturaleza la que nos invita al descanso. Así, las molestias oculares nos indican que permanezcamos a oscuras, el dolor muscular que debemos estar relajados y con una mínima actividad, etc. Y es que la energía se necesita en otro frente priorizando así su actividad.
Beber muchos líquidos. Tanto agua como zumos frescos de frutas. Estos mantienen la hidratación de las mucosas favoreciendo la eliminación de sustancias y evitando la proliferación de virus ya que se asientan mejor cuando las mucosas están secas.
Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, sal, grasas saturadas y azúcares. Todos esos alimentos deprimen el sistema inmunitario y limitan su capacidad.
Eliminar el consumo de leche y sus derivados pues son grandes productores de moco.
No forzar la ingesta de alimentos si la persona afectada no tiene apetito. Necesita toda su energía para luchar contra el virus invasor.
Aumentar el consumo de zumos de vegetales verdes o frutas frescas.



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