Cuando estás enfermo hay alimentos que te ayudarán a mejorar más rápido y es que la naturaleza ha sido diseñada para beneficiarnos y ayudarnos a estar saludables.
Cebolla. Su aceite esencial tiene propiedades mucolíticas, expectorantes, broncodilatadoras y antibióticas. Su mayor actividad se muestra al tomarla cruda o inhalar su esencia. Está demostrado que uno de sus compuestos, el difeniltiosulfinato, tiene mayor actividad antiinflamatoria que la prednisolona, uno de los antiinflamatorios más comúnmente utilizados. Contiene también quercitina, un flavonoide con acción antiinflamatoria cuya acción es la de estabilizar las membranas de las células liberadores de histamina.
Ajos. Su esencia sulfurada tiene acción antibiótica y mucolítica. Además, es estimulante del sistema inmune potenciando la acción de los linfocitos T y de los macrófagos.
Rábano. Contiene una sustancia denominada PDG (peróxido difenil glioxal) con acción viricida y bactericida. Su mayor concentración se da en el rábano negro o rábano oriental.
Puerro. Contiene un aceite esencial similar al de la cebolla, con acción mucolítica.
Propóleo. Es un antibiótico natural producido por las abejas con una acción específica sobre las vías respiratorias altas.
Zanahorias, verduras, mango, etc. Es decir, alimentos ricos en vitamina A con clara acción sobre las mucosas.
Kiwi, grosellas, cítricos, perejil, pimiento verde, berros, etc. Buenas fuentes todos de vitamina C y, por tanto, con acción antivírica e inmunoestimulante.
Probióticos. Son inmunoestimulantes e inmunomoduladores.
SUPLEMENTOS NUTRICIONALES:
Vitamina C Y bioflavonoides. Tienen acción sobre el sistema inmunitario favoreciendo su acción en respuesta a invasiones víricas. Conviene tener en cuenta que su concentración en los linfocitos es baja cuando hay infecciones.
Vitaminas A y E. Estimulan la inmunidad celular, la actividad de las células asesinas, las fagocitosis de los monocitos y la respuesta de los anticuerpos.
Betacaroteno. Potencia la acción del interferón natural.
Probióticos. Sustancias indispensables para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Magnesio. Ayuda a reducir la inflamación al estabilizar las células del sistema inmunitario, (mastocitos y linfocitos T).
Zinc. Está demostrada su específica acción antivírica en los catarros comunes. Es un mineral muy importante para la inmunidad celular y la mediada por anticuerpos específicos.
Vitamina B6. Aumenta la función de los linfocitos.
Selenio. Su deficiencia inhibe la resistencia a las infecciones.
Ácido fólico y B12. Su deficiencia impide una respuesta inmunitaria adecuada.
Vitaminas del complejo B. Su utilización se hace indispensable cuando se recomiendan otras sustancias del grupo B.






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